A ti, entrenador.
Hoy me dirijo a ti, entrenador. Quiero echarte la bronca. Aunque sé de buena mano que no es tu culpa, ni tu responsabilidad, pero alguien debe decírtelo. Solamente diciendo las cosas, se pueden solucionar muchas otras.
Hoy me dirijo a ti, entrenador. Quiero echarte la bronca. Aunque sé de buena mano que no es tu culpa, ni tu responsabilidad, pero alguien debe decírtelo. Solamente diciendo las cosas, se pueden solucionar muchas otras.